Mejor prevenir que curar
Como lo adelantamos en el encuentro anterior, en esta ocasión nos vamos a dedicar a conocer algunas alternativas para protegernos del maldito Spam. Antes que nada y como primera cuestión al respecto, debemos tener bien claro que estamos inmersos en una lucha desigual. “¿Por qué desigual?”, te preguntarás. El motivo es muy sencillo. No existen técnicas infalibles que nos permitan emplearlas y olvidar por completo la problemática. Sin embargo, sí hay pequeñas -y no tanto- cositas que podemos hacer para disminuir las posibilidades de padecerla.
Con relación al correo electrónico, que como ya dijimos es la principal “vía de contagio”, una idea inteligente es comenzar por utilizar dos cuentas y diferenciar claramente sus contenidos. Por un lado, lo estrictamente personal. Por otro, lo que refiera a registros, chats y cadenas, entre otros materiales. Debido a que una de las modalidades que usan los spammers es la conocida como “prueba y error”, lo recomendable es que tu dirección lleve un nombre bien complicado y hasta ilógico como para que se torne realmente difícil de adivinar. Otro consejo importante radica en no emitir respuesta a los mensajes no deseados, ya que la contestación avisa al spammer que dicha cuenta está en funcionamiento. Conclusión: réplica = más Spam.
Además de los e-mails, está claro que Internet a nivel general constituye una invasiva sobredosis de todo tipo de links e informaciones. En ese sentido, algunas formas para neutralizar esta auténtica epidemia son las siguientes: evitar los clics en invitaciones a sorteos, regalos o absurdas promociones; no ingresar a los sitios que usuarios desconocidos divulgan constantemente a través de programas como el MSN Messenger y el Skype; en redes sociales como Facebook, negarse a la invitación de amigos como condición para añadir una aplicación.
A este panorama orientativo sobre ciertas maneras de contrarrestar la impertinencia del Spam y también de sus generadores se suman los infinitos programas existentes con el mismo fin. Muchos de ellos pueden descargarse gratuitamente, tal es el caso del SPAMfighter, un filtro aliado con Microsoft que se autodefine como “la herramienta anti Spam más robusta, segura y efectiva del mercado”. Pero no lo olvide, nosotros ya le avisamos: la estrategia indefectible aún no fue inventada, por lo que el cuidado debe empezar por uno mismo.






