Published at: 04:12 pm - Sunday December 26 2010
Cada vez aparecen más casos de personas que al consultar el saldo de su tarjeta quedan sorprendidos al darse cuenta de que ha sufrido un robo. La ley en la actualidad esta bastante verde en relación con delitos cibernéticos y estafas a través de Internet. Esto Dificulta a los bancos a la hora de defender los derechos de sus usuarios ya que, aunque tramitemos una denuncia, pasaran meses hasta que recibamos una respuesta.

La mejor forma de defendernos de este tipo de ataques es previniéndonos nosotros mismos. Para ello podéis seguir las siguientes recomendaciones:
- No dejéis vuestra tarjeta a nadie. Cuando acudimos a algún restaurante o comercio donde utilicemos tarjeta es recomendable no dejársela a nadie y saber siempre que hacen con ella.
- Tened cuidado en los cajeros. No saquéis dinero si sospecháis de que alguien te esta observando. Algunos ladrones sitúan cámaras o teclados falsos en ellos, por lo que es recomendable cubrir siempre el teclado cuando introduzcamos cualquier código.
- No introduzcáis vuestro número secreto en Internet ni lo proporcionéis por teléfono. En ningún momento nadie consultará ningún número privado ya que ya están en las bases de datos de la compañía
- Si no estáis seguros de la identidad de algún operario, podéis consultarlo en la compañía.
- No llevéis juntas la tarjeta y su “pin”. No escribáis vuestro “pin” en ningún papel y menos ponerlo junto a la tarjeta.
- Si observáis movimientos no autorizados en vuestra tarjeta, canceladla lo antes posible. Cuanto más tiempo permanezca activa, más tiempo tendrán los estafadores para extraer nuestro dinero.
- Cambia el número de tu tarjeta periódicamente. Si cambiamos nuestra clave aproximadamente una vez a la semana estaremos más seguros que si utilizamos siempre la misma.
Si seguís estos consejos, tendréis casi asegurada la seguridad de vuestra tarjeta. Sin embargo, siempre debéis estar al tanto de las últimas noticias sobre seguridad ya que cada día se desarrollan más y más sistemas de estafa. Al igual que aumentan los sistemas de seguridad, aparecen nuevos métodos para vulnerarlos.